SOBRE LA PROPIEDAD
En el encantador pueblo de Galilea, rodeada por la naturaleza y envuelta en la serenidad de la Sierra de Tramuntana, se encuentra esta acogedora finca que representa a la perfección el auténtico estilo de vida mallorquín. Un refugio donde el silencio, las vistas y la conexión con el entorno convierten cada día en una experiencia única.
Con aproximadamente 224 m² construidos sobre una parcela de 485 m², la vivienda ha sido cuidada con mimo y conserva el carácter tradicional de la isla, combinando detalles rústicos mallorquines con un ambiente cálido y acogedor.
El corazón de la casa es su luminoso salón con chimenea, que se abre directamente a la terraza y al jardín, creando una perfecta continuidad entre el interior y el exterior. La cocina independiente mantiene toda la esencia mediterránea, mientras que la vivienda dispone de tres dormitorios, uno de ellos con terraza privada, y un baño completamente renovado.
Pero el verdadero protagonista es su maravilloso jardín de aprox. 424 m²: un oasis de paz diseñado para disfrutar del aire libre durante todo el año. Rodeado de vegetación y con una agradable zona de barbacoa, es el lugar ideal para desayunar contemplando las montañas, compartir largas cenas bajo las estrellas o simplemente dejarse envolver por el silencio y la belleza del paisaje. Desde aquí, las vistas abiertas sobre el valle y la Sierra de Tramuntana recuerdan cada día por qué Mallorca es uno de los lugares más deseados del Mediterráneo.
A tan solo unos minutos a pie del centro de Galilea, con su restaurante y su iglesia, esta finca ofrece el equilibrio perfecto entre privacidad y comodidad, permitiendo disfrutar de la tranquilidad del campo sin renunciar a los servicios del pueblo.
Si busca una propiedad con alma, rodeada de naturaleza, donde respirar paz y vivir el auténtico estilo de vida mediterráneo, esta finca es una oportunidad excepcional.
Bienvenido al sueño mallorquín.
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